Con tan solo 20 años, Pau Mueller ya está haciéndose un lugar en la escena pop internacional. Cantante, compositora y productora suizo-cubana, representa a una nueva generación de artistas que no esperan permiso para crear: escribe, compone y produce su música de forma independiente mientras construye cada detalle de su universo artístico.
Tuvimos el placer de hablar con ella sobre su trayectoria, cómo encontró a su equipo de management gracias a Groover y el lanzamiento de su nueva canción.
» Mi equipo de management me descubrió a través de Groover, y eso terminó siendo un punto de inflexión en mi carrera.» – Pau Mueller
¿Puedes contarnos sobre tu trayectoria y tu proyecto musical?
¿Cómo empezaste y qué te hizo tomarte la música en serio?
Soy una artista independiente suizo-cubana que actualmente vive en Miami. Empecé a hacer música de una forma muy natural, escribiendo y cantando porque lo necesitaba, sin pensar realmente en adónde podría llevarme. Con el tiempo, me di cuenta de que la música no era solo una pasión o una etapa, sino algo a lo que quería dedicarme por completo. Tomármela en serio significó aprender, crecer y tratarla como una carrera profesional, no solo como una forma de expresión creativa.
¿Qué te inspira y te impulsa a crear?
Me inspiran las emociones, el movimiento y los espacios intermedios: entre culturas, lugares y etapas de la vida. Gran parte de mis composiciones nacen de la observación y la reflexión. Antes de empezar a trabajar, normalmente necesito un momento de calma. A veces es un paseo, otras escribir en un diario, y otras simplemente sentarme con mis pensamientos. Intento encontrar el estado mental adecuado antes de ponerme a trabajar en la música.
¿Cómo describirías tu música y cuál es la mejor forma de escucharla?
Describiría mi música como emocional, íntima y honesta, con una sensibilidad pop. No busca ser intensa solo por llamar la atención, sino crear una conexión real. La mejor manera de escucharla es con auriculares, prestando atención y dejando que cada canción se desarrolle a su propio ritmo.
¿Cómo conociste Groover y qué te llevó a utilizar la plataforma?
Descubrí Groover mientras buscaba formas de compartir mi música como artista independiente y recibir comentarios realmente útiles. Lo que más me atrajo fue la idea de que personas reales escucharan y respondieran, en lugar de enviar mi música al vacío.
¿Cómo te ha ayudado Groover? ¿Qué oportunidades has conseguido gracias a la plataforma?
Groover me ayudó a conectar con muchas personas de la industria musical de una forma muy auténtica. Me abrió las puertas a conversaciones, comentarios y relaciones que se sintieron reales y constructivas. Lo más importante es que mi equipo de management en WAD me descubrió a través de Groover, y eso terminó siendo un punto de inflexión en mi carrera. Esa conexión surgió directamente gracias a la plataforma, y estoy muy agradecida por ello.
¿Cuáles son tus próximos proyectos y qué otras novedades te gustaría compartir?
Actualmente estoy trabajando en nuevos lanzamientos y sigo construyendo mi proyecto paso a paso. En unos días lanzaré una nueva canción llamada «10 Mil Horas». Es un tema fresco, divertido y fácil de disfrutar. Muy pronto llegará más música, además de actuaciones en directo y colaboraciones, y estoy muy emocionada por todo lo que viene.
¿Qué consejo le darías a los artistas que están empezando con sus proyectos musicales?
Cree en tu proyecto desde el principio, incluso cuando todavía nadie esté prestando atención. Sé constante, mantén la curiosidad y no te apresures solo para seguir el ritmo de los demás. La lección más importante que he aprendido es que la honestidad y la paciencia te pueden llevar muy lejos. Si te mantienes fiel a lo que estás construyendo, las personas adecuadas terminarán encontrándolo.

¿Alguna última reflexión?
Ser artista independiente puede resultar abrumador a veces, pero contar con plataformas como Groover, que apuestan por la escucha real y las conexiones auténticas, marca una gran diferencia. Estoy muy agradecida de haber formado parte de este camino.

